Transas Navigator
Escrito por Juan Carlos Arjona
Aunque parte del romanticismo para los que nos gusta navegar en nuestro barquito consiste en sacar la carta de navegación (inmenso papel para las embarcaciones de recreo, por cierto), situarse, trazar la derrota, e ir comprobando cada hora que realmente ésta se cumple, bien sea por marcaciones, distancias con el radar, ambas a la vez o ángulos horizontales (yo no lo he hecho nunca en la vida real y muchas veces para preparar el examen de Patrón de Yate), en la actualidad sabemos que por simplicidad, comodidad, por prestaciones y, por qué no decirlo, por seguridad (cuando funcionan correctamente los equipos y el software), los programas de navegación electrónica y los plotter se llevan el gato al agua.
El primero de estos programas que conocí fue el francés MAXSEA, por cierto, pirata y con toda la cartografía del planeta. No sé exactamente qué versión era ni de qué año, pero sí se que estaba preparado para la navegación de los barcos de pesca profesional. De hecho, no aparecían en su cartografía los puertos deportivos, pero no obstante se veía que era una potente herramienta para navegar. Por lo que he oído, en la actualidad esta empresa ha desarrollado un software para la navegación deportiva y cuentan que está bastante bien.
Poco tiempo después tuve la oportunidad y la obligación de estudiar y aprender a utilizar el programa de navegación TRANSAS TSUNAMIS en la Facultad de Ciencias Náuticas de la Universidad de Cádiz en el año 2005. Ahí quedé bastante enamorado del invento. Me parecía que facilitaba el trabajo del oficial de guardia una barbaridad además de estrechar el margen de error que el piloto pudiera cometer. Era un poquito tedioso el aprendizaje en ese programa hasta que te aprendías todo el lenguaje que en el se utilizaba, y que para más inri, era en inglés. Recuerdo que en el examen final tuve que hacer una derrota entre Hong Kong y Algeciras.
Al año siguiente, en el Salón Náutico de Barcelona, me topé de lleno con el stand de TRANSAS MARINE y tuve la oportunidad de conocer allí al responsable del programa “versión deportiva” de TRANSAS ESPAÑA. Alfonso Camacho me estuvo explicando entusiastamente que el nuevo software superaba con creces al que yo conocí el año anterior, y que además estaba perfectamente adaptado al mundo de los yates, tanto a vela como a motor. La información que despliega es impresionante, y la posibilidad de conectarle casi todos los periféricos que se nos puedan ocurrir hace, a mi modo de ver, que sea una herramienta indispensable para salir a navegar.
En la regata Tall Ships 2006 tuvimos la oportunidad de comprobar la eficiencia de este sistema en situaciones “pelín” complicadas. Una de ellas, cuando íbamos con dirección a Saint Malo (Francia), zarpando a las 2 de la madrugada de Camariñas, y después de habernos deleitado con unos buenos vasitos de queimada. El prodigio de la técnica fue majestuoso. El que conozca la ría, ya sabe de lo que hablo. No es una zona que te permita ningún tipo de despiste. Como buena práctica marinera, llevábamos dos vigías en proa e íbamos atentos a las luces de enfilación (por si los electrones nos traicionaban). Ahora bien, llevar el programa con el zoom casi a la máxima ampliación e ir poder viendo sobre la carta exactamente el lugar que el Urubamba iba navegando, parecía ciencia ficción. Nuestro capitán, Emilio Wandosell Gutiérrez (65 años), que en su vida profesional mandó en más de una veintena de naves, y que era bastante escéptico con los equipamientos electrónicos dijo: “¡Joé, así navega cualquiera …!”
La otra anécdota que recuerdo fue en la aproximación a St. Malo. Además, por allí navegábamos con genáker y vientos aparentes por popa, aleta y través. Corrientes de marea importantes y un montón de cambios de rumbo por la canal de entrada. Otra vez, el sistema nos facilitó el trabajo y nos aportó seguridad.
También pudimos disfrutar de la unión entre el AIS y el TRANSAS cuando cruzábamos el Canal de la Mancha. Viendo dos barcos en la carta que nos venían por babor, a quince millas más o menos de distancia ya íbamos teniendo información de ello. Uno era un car carrier, que navegaba a 19 nudos y otro un petrolero que navegaba a 17 nudos. También nos decía que con ambos llevábamos rumbo de colisión, uno a tal hora y otro a tal otra. Del primero, cuando él estaba a tres millas de nosotros supimos que caía a estribor 10 grados para pasarnos por la popa. Y del otro … y del otro supimos que no hizo nada ni a una milla, por lo que inmediatamente recogimos trapo, arrancamos el motor y viramos en redondo. ¡Pedazo cabrito el coreano! Le llamé de todo por el canal 16 de VHF.
Después de estas anécdotas os contaré que el programa va haciendo el Cuaderno de Navegación ya que va registrando cada media hora rumbo, velocidad, viento, posición, etc. . También hace una anotación automática cuando cambias el rumbo y también deja al piloto que anote, ponga marcas, textos, o lo que sesee. Es muy flexible.
En resumen, el programa me parece una maravilla y si hacéis navegaciones por lugares nuevos, os recomiendo que lo llevéis. No se puede piratear; lleva ‘mochila’ (dispositivo con USB con un programita interno que tampoco se puede piratear). Tampoco lo recomendaría porque es mejor comprar la cartografía original y con ello, por muy poco dinero, las puedes renovar cada equis tiempo. La cartografía es más barata que la que se compra de papel, sobre todo si la compras por lo que ellos llaman ‘folios’ que son agrupaciones de cartas de la zona que se desee. Una carta de papel cuesta entre 30 y 50 euros y estas cuestan entre 10 y 15 euros. Son cartas vectorizadas y según la zona de navegación son las del país que corresponda (si es que el país en cuestión tiene cartas de fiar) o en su defecto del ‘Almirantazgo Británico’.
En cuanto a legalidades, el programa en sí si sería una cartografía legal ya que utiliza ENC’s (Electronic Navigational Charts) oficiales, pero lo normal es que el hardware de un barco de recreo no esté homologado. En principio, este tipo de hardware está destinado para los barcos profesionales (mercantes o pesqueros): el ECDIS (Electronic Chart Display and Information System). Por consiguiente, estas cartas NO son una cartografía legal en un yate; son simplemente, una ayuda a la navegación. Es decir, cuando naveguemos, legalmente (y además muy recomendable), hay que llevar cartas de papel. Y no olvidaros que, en ambos casos, electrónicas y de papel, hay que llevarlas puestas al día.
El programa se puede ver en varios idiomas, entre ellos el español. Aporta tablas de mareas, visión en 3D del fondo marino, SAR y muchas cosas más.
CATÁLOGO EN INGLÉS DEL TRANSAS NAVIGATOR
DEMO EN INGLÉS DEL TRANSAS NAVIGATOR













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