Primera prueba

Como estaba previsto, ayer martes día 19 de febrero de 2008 pudimos zarpar con el Urubamba a la una de la tarde después de tener que esperar a que cesara la lluvia que, para nuestro objetivo, molestaba un montón. Quedó el día tan bueno tan bueno que a las 3 de la tarde nos quedamos sin una brizna de viento. ¡Hay que joderse!, después de tres semanas seguidas de temporal de levante. En fin, el hombre propone y Dios dispone, ya se sabe.


Carlos en la cruceta

De todas formas, conseguimos buena parte de los objetivos, que no es poco. El día anterior llegaron sin novedad los chavales de Aciarium y desde las cuatro de la tarde hasta que se hizo de noche, repasaron todos los detalles de la jarcia firme que tenían pendientes: ampliar con un togle de unos 10 cm. la longitud del estay por su parte alta, rematar los sensores* de todos los obenques, obenquillos y backstay, y colocar unos protectores de crucetas que compré hace un par de años en EE.UU. que son sencillos y, aparentemente, bastante eficaces. Cuando los pruebe os diré.


Ajustando la tensión

Al día siguiente, mientras estibábamos en el interior el montón de herramientas, tornillos, recambios, etc., aprovechamos para dar el último repasito a la cubierta antes de salir a la mar. Colocamos el aparejo de las burdas, pusimos cabo al enrollador del génova, colocamos el cable de trinqueta, y lo más importante, fueron a comprar un par de barrilitos de Heineken, porque si no, ¡vaya rollo!

A eso de la 1 de la tarde y con un vientecito de 8 nudos del SSE decidimos que estábamos a son de mar y, como es lógico, ahí comenzaron los problemillas: la hélice de proa no funciona. ¡Empezamos pronto! Parece ser que es que se nos había olvidado los días anteriores conectar el cargador de baterías que proporcionan energía al sistema. Bueno, pues a plantear la salida con cabos, como toda la vida. Salió la maniobra perfecta, no cabía otra cosa con la tripulación que iba a bordo: Darío y José Luís el valenciano, pilotos de la Marina Mercante, Diego, marinero profesional desde hace más de 25 años y por supuesto, El Abuelo, que aliña las aceitunas mejor que nadie en el mundo y maneja las defensas por si hay algún fallo, como un campeón.


José Luis y Darío

Diego

Benito con el tensiómetro en el backstay

Al estar a media milla de las puntas del puerto, decidimos aproarnos para aparejar el nuevo génova, ponerle escotas y comenzar al probar el conjunto velas – jarcia. Por cierto, que estábamos de estreno del trapo que la Velería Climent de Puerto Sherry nos ha confeccionado con sandwich de Pentex. Con mayor, génova y a un descuartelar, y sin el perfecto ajuste de la tensión en cables, la cosa no podía ir mejor de lo que iba: 8-9 nudos de viento aparente y entre 4 y 5 nudos de velocidad de GPS. Por cierto, y con una hélice prestada de 3 palas fija (no plegable ni feather como la Max Prop que llevamos normalmente y que se le está dando un repasito de equilibrado y ajuste en la factoría que las fabrica en Italia). A partir de ahí se comenzó a ajustar el backstay y los obenques de estribor. No se hizo nada más que terminar, decir “vamos a cambiar de banda” y pararse el viento como si se le hubiera dado a un interruptor de On-Off. Increíble. A recoger trapo y proa a Barbate.


Velamen

Una vez allí, el atraque fue igual que la salida, aprovechando el empuje lateral de las palas y unas amarras al marinero de tierra. Sin novedad. Después, cervecita fuera, algunos snacks, y a darle tensión a los obenques de babor teniendo como referencia a los de estribor ajustados estos con el velamen. Después arriamos el génova para sustituir en el puño de driza la gaza con guardacabos por un as de guía muy cortito, lo que nos permite darle mayor tensión a la driza. Cuestión de espacio.


Arriando la génova

Espero que me llegue en esta semana la Max Prop, montarla a primeros de la semana que viene, y continuar con las pruebas. Os seguiré contando.


*Esto os lo mostraré cuando esté terminado, con texto y fotos. Os anticipo que se trata de un ingenioso invento que consiste en conocer just in time la tensión a la que están sometidos todos los cables (obenques, obenquillos y backstay) en todo momento (información valiosa para conocer a como estás del límite), además de conocer la fatiga de estos debida a las tensiones soportadas y el número de ciclos, cosa súper útil, ya que te permite saber cuando se debe sustituir la jarcia. Ya sabemos que a simple vista no se puede apreciar si un cable o un terminal está bueno o está malo.


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