Fábula del lobo y el cordero

Os voy a contar algo que he encontrado por la red después de buenos ratos husmeando, y que me barrunto que en breve nos iniciará en la pista de alguna treta perfectamente diseñada por algún o algunos "elementos" sin escrúpulos.

Como decía mi buen amigo D. Antonio Valencia Jaén, "vete fijando".

Cualquiera puede hacer –en este sentido- un análisis de la fábula de Fedro, la que nos presenta el lobo y el cordero en el arroyo, en una traducción simple:

Superior stabat
Fedro, Fábulas 1, 1 (20 aC – 50dC)

El lobo y el cordero, sedientos,
llegaron al mismo arroyo. El lobo estaba aguas arriba
más abajo el cordero.

El lobo, movido por su voracidad desenfrenada,
buscó un pretexto para discutir.
“¿Por qué enturbias el agua que bebo?”
El cordero, atemorizado, dijo:

“Perdona, lobo, pero ¿cómo puedo hacerte eso,
si el agua que yo bebo me llega desde tu sitio?

Entonces, desmentido por la evidencia, atacó:

“Hace seis meses hablaste mal de mí”
Y el cordero contestó:

“pero si entonces aún no había nacido”

Además, “Tu padre, por Hércules, habló mal de mí”.
Y diciendo esto lo agarró y, contra todo derecho, lo descuartizó.

Esta fábula está dedicada a quienes
inventan pretextos para oprimir a los inocentes.

El lobo, para devorar al cordero, busca un casus belli, busca convencer al cordero, a los que están alrededor, e incluso a sí mismo, de que se come al cordero porque éste ha cometido un agravio.

¿Os empezáis a dar "cuén"

Continuará ...


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