El Urubamba regresa a Barbate
Felizmente y sin novedades que destacar, ayer sábado entrábamos a la dársena de Barbate a eso de las 1730 horas con un viento de levante de hasta 30 nudos al paso por la isla de Tarifa. La Regata de la Ruta de la Sal nos ha resultado espectacular, no por el resultado obtenido, sino por el sinfín de experiencias acumuladas durante esta veintena de días.

SALIDA DE LA REGATA
Así como la llegada a Denia fue como ir navegando por el estanque del madrileño Retiro, calma chicha y en algunos tramos viento en la popa de entre 5 y 8 nudos, la vuelta de Ibiza nos deparó justo lo contrario: temporal de Ibiza a Denia el domingo 23 de marzo con rachas de 45 nudos en la proa; rachas atemporaladas el martes 25 entre Denia y Villajoyosa; rachas de 43 nudos el miércoles por el área del Cabo de Palos y mar de fondo de 3 metros del sur entre el Cabo Tiñoso y Cabo de Palos; y temporal de poniente en el Cabo de Gata el jueves 27.
Como no hay mal que por bien no venga, la prueba a la que ha sido sometido el Urubamba ha sido perfecta. Saltó el grillete del puño de amura de la mayor partiendo de Ibiza y ahí se produjeron en cadena una serie de acontecimientos negativos para el aparejo que medio dieron al traste con nuestra navegación a vela para el regreso. Saltó parte de la guía del enrollador de la mayor con lo que el quitavueltas quedó bloqueado. Nos impedía tensionar el grátil y también quitar la vela. Tuvimos que enrollarla en el palo de mala manera y por supuesto, quedó inutilizada para la vuelta.
Mientras el timonel nos aproaba para intentar solucionar lo del grillete, el génova se acuarteló en demasía produciéndose una raja vertical de unos 4 metros a la altura de la segunda cruceta. Mala suerte. No obstante pudimos hacer una reparación de fortuna con cintas adhesivas para reparar velas en el puerto de Denia.

REPARANDO LA GÉNOVA
Pudimos comprobar también que el soporte de la balsa salvavidas hay que modificarlo, pues quedó retenida contra los guardamancebos del costado de estribor después de que una ola inmensa golpeara sobre ella extrayéndola del soporte y sus trincas.
También hay que echar un vistazo a las nuevas escotillas Vetus, que probadas mediante agua a presión con la manguera de riego funcionaban a perfección, pero a la hora de la verdad, con una mar encabritada, no cumplen demasiado bien con su cometido. Quizá sea por problemas de ajuste. Ya veremos.
Ahora bien, en cuanto a la mecánica y electricidad, todo perfecto. Motor (peaso Yanmar), generador, desalinizadora, WC’s, frigoríficos y congelador, calefacción, etc., ni un solo fallo. Un diez para Náutica Trafalgar.
En cuanto a la Regata en sí, la salida fue impresionante. Entre 20 y 25 nudos de viento del E, una mar de fondo de más de 2 metros y cerca de 200 barcos en la salida. Hubieron un par de aplazamientos de 5 minutos y entretanto dos o tres colisiones; una de ellas triple. Escuchamos por la radio a unos pocos barcos que se retiraban; unos por las colisiones, a otro porque rompió el palo y otros por mareos de su tripulación. Así son estas cosas. Nosotros hicimos una buena salida, pero al no ser el Urubamba un pura sangre de las regatas y no ceñir hasta los 50º, tuvimos que dar un bordo a una milla del Cabo de San Antonio para no comprometer la seguridad en demasía. Nos siguieron al menos una veintena de barcos. Volvimos a dar otro bordo después de unos veinte minutos una vez que salvábamos con claridad el cabo y a eso de las 8 de la tarde (a las cuatro horas de la salida) se paró el viento como si alguien hubiera cerrado un grifo. Alguna rachilla de entre 1 y 3 nudos por la madrugada. Con eso y con una corriente sur de 1,5 nudos y teniendo que llevar un rumbo de 080, las 30 toneladas del Urubamba no tienen ni para empezar. Bueno, os contaré que dentro de esas toneladas iba al menos una de vinos de Cigales, Ribera del Duero y alguno que otro botellín de Cruzcampo. Ya nos conocéis algunos.
A las 0230 horas y después de 7 horas al pairo decidí que nos debíamos retirar de la regata. Entre otras cosas porque llevaba a tres tripulantes bastante jodidillos. Largando por arriba y por abajo. Les debió sentar algo mal en la comida. Parece que los tres comieron unos mejillones al estilo de La Montería de Madrid que no debían estar muy sanos.
Pusimos entonces motor y el rumbo apropiado a los Freus de Ibiza. A las 0600 comenzó a soplar un vientecito fresco, sacamos velas, apagamos motor, llegando sin novedad al puerto de Ibiza la Nueva a eso de las 1230 horas.
Y en cuanto al personal elegido para la tripulación, un DOCE. Como siempre en los habituales, magníficos, y los nuevos, excelencia plena. Alguno de Pucela y nuevo en cruceros a vela pasó más miedo que siete viejas, pero creo que repetiría la experiencia. Y hablando de la tripulación, no puedo aguantarme las ganas de contaros que, como alguien dijo hace algún tiempo en éste blog, a Juan Franco se le ha ido la pinza. Si no me creéis, mirad la foto de abajo.

JF, SE LE FUE LA PINZA DEL TODO
Próximo destino del Urubamba: Feria de Sevilla.
Un abrazo,













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